Figurín para El día y la noche




1916
Óleo sobre madera
54 x 71 cm
Colección J.A.S.

Comentario de la obra


El 26 de mayo de 1916 la compañía Ballets rusos de Diaghilev actuó en Madrid ante los reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Entusiasmado, el monarca invitó a Diaghilev a presentar un nuevo ballet durante la temporada de verano en San Sebastián, donde solía pasar las vacaciones.

Diaghilev, decidido a crear un ballet de temática española y aconsejado por Léonide Massine, que había visto en el Prado Las Meninas de Velázquez, optó por presentar un espectáculo que llevara el mismo título que la famosa obra del pintor sevillano. Eligió para el vestuario al pintor catalán Josep Maria Sert. Massine apoyó su coreografía en una pavana compuesta por Gabriel Fauré, estableciendo, así, un doble homenaje a Velázquez y a su época, ya que la pavana, con su ritmo grave y pausado, era la más importante de las danzas del reinado de Felipe IV.

Sert se inspiró en las infantas de Velázquez para diseñar los vestidos, pero les dio un aire de arquitectura art nouveau: las faldas parecen pabellones emergiendo de un torso, como si se tratara de frontones, y de las grandes pelucas se desparraman tirabuzones que recuerdan la silueta de unas columnas. Todo ello dificultaba en extremo la ejecución de cualquier danza, pero esta pavana incluía pocos movimientos y mucha gesticulación.

El ballet se estrenó el 21 de agosto de 1916 en el teatro Victoria Eugenia de San Sebastián. Los bailarines principales fueron Massine, Lydia Sokolova, Leon Woizikovsky y Olga Khokhlova, quien se casaría con Pablo Picasso en 1918. Cuando la compañía de Diaghilev regresó a España en 1917, recaló en Madrid y dos veces en Barcelona, y esta pavana fue incluida, en junio, en el repertorio de la primera de estas actuaciones.

Josep Maria Sert


Barcelona, 1874-1945

Estudió en Barcelona, Roma y París y fue discípulo de Alexandre de Riquer y protegido de Francesc Cambó. A través de exposiciones en todo el mundo se convirtió en el más eminente de los pintores decoradores de su tiempo. Además de sus trabajos para residencias privadas, destacan las pinturas que ejecutó para la catedral de Vic (Barcelona), la iglesia de San Telmo (San Sebastián) o el hotel Waldorf Astoria (Nueva York) y el resultado de su colaboración con los Ballets rusos de Diaghilev. Su estilo barroquizante, de gran imaginación y retórica lujuriosa, en tonos sepias y dorados, quedó al margen de las corrientes artísticas de su época.