Las Meninas




1978
Objeto
Madera pintada, bronce, latón, cobre, plexiglás, hilos de acero inoxidable
193 x 159,5 x 83 cm
Centre Pompidou, París. Musée national d’Art moderne/Centre de création industrielle
Donación Daniel Cordier 1982
En depósito, Cité des Sciences et de l'Industrie, París

Comentario de la obra


En esta maqueta Comar reproduce, con todos sus detalles, el dispositivo espacial imaginado por Velázquez en Las Meninas y nos propone viajar por el cuadro para observar su perspectiva y diversos puntos de fuga, al trasformar una superficie plana en una estructura de tres dimensiones. Si aceptamos la invitación de mirar a través de la mirilla y adoptar el punto de vista del espectador, tomamos virtualmente el lugar del modelo que Velázquez está retratando en su lienzo.

El autor ha querido, según él mismo ha explicado, «recrear un espacio perceptible según una infinidad de direcciones, pero el cuadro sólo se recompone para nosotros desde un único punto de vista. En este punto, se superpone en todo observador esta doble figura, esa de ser a la vez modelo y simple espectador, a la vez de cara al espejo y de cara a la puerta. La estancia donde se desarrolla la escena de Las Meninas se reconstruye en la maqueta según un espacio que se va estrechando, parecido a una pirámide óptica cuya cima estaría ocupada por el punto de fuga real y la base sería el plano del cuadro.» (Philippe Comar, «Les Ménines», Opus international, nº 83, París, diciembre de 1981-enero de 1982).

Así, mediante un entramado de alambres construido siguiendo el juego de miradas de los protagonistas del cuadro, se nos ofrece la posibilidad de contemplar la escena desde tres puntos de vista; el del espectador que dirige su mirada hacia el aposentador de palacio, José Nieto, situado en el umbral de la puerta, y cuyo cuerpo coincide con el punto de fuga central; el de los reyes que dirigen su mirada hacia el espejo; y el del propio Velázquez cuya mirada oscila entre el gran lienzo que está pintando y el modelo y observador, fuera de la composición. Entre José Nieto, punto de fuga real, y el espejo, punto de fuga ficticio, se sitúa la infanta que, a su vez, dirige la mirada hacia los reyes, que irrumpen en la escena, y hacia sus compañeros de juegos, María Bárbola y Nicolasito Portusato.

Philippe Comar


Boulogne-Billancourt, 1955

Artista, escritor y profesor de Morfología en la École des Beaux-Arts de París. Ha expuesto en el Musée national d’Art moderne Centre Georges Pompidou, en la Biennale de Venecia (1986) y en la Műcsarnok Kunsthalle de Budapest (1999). Asimismo, ha trabajado como escenógrafo para la Ópera national de París. Ha consagrado muchas de sus obras a la perspectiva y a la simulación del espacio y al cuerpo y su representación.