Presentación

El museo Picasso de Barcelona permaneció cerrado*, como medida adicional para la prevención y control de la COVID-19.

Por este motivo, pedimos al jefe de seguridad, una de las pocas personas que podía acceder en aquellos momentos al museo, que grabase algunas de las salas para poder mostrároslas.

El paseo te llevará por las principales obras del Museu. Una mirada íntima, a la vez que espontánea e informal de la colección, compartiendo con nuestro público el placer de reencontrarnos con el legado del artista en la ciudad de Barcelona.

*Actualmente el museo ya está abierto.

Sala 2
Barcelona, 1895-1897

En Barcelona, Pablo sigue con su aprendizaje en la Escuela de Bellas Artes de la Llotja. Un conjunto de dibujos y óleos muestran la actividad académica, dominada por el dibujo al natural y por la copia de modelos escultóricos y pictóricos. Paralelamente, una serie de aspectos urbanos relacionados con su entorno inmediato centran su atención y le sirven para ejercitar la pintura al aire libre y evadirse de la rigidez de la Llotja.

A partir de 1896 intensifica la práctica del retrato y del paisaje, esforzándose para capturar la esencia de la figura humana. Cultiva también el género religioso y el histórico, tan representativos del programa académico de la escuela. Presenta su primer óleo importante, Primera comunión, en la III Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Barcelona, en competición con artistas ya consagrados.

Picasso veranea en Málaga, donde lleva a cabo un reportaje exhaustivo de los alrededores de la ciudad mediante un conjunto de óleos.

Sala 3

Ciencia y Caridad

En 1897 emprende la realización de un lienzo que reforzará su presencia en los medios artísticos nacionales: Ciencia y Caridad. Siguiendo las líneas del realismo social tan en boga en ese momento y dentro de una línea absolutamente académica, esta obra constituye el colofón del primer periodo de juventud. Con esta obra Picasso obtiene una de las 125 menciones honoríficas en la Exposición General de Bellas Artes de Madrid.

Madrid, 1897-1898

Picasso pasa el curso académico 1897-1898 en Madrid. Impulsado por la familia, decide consolidar su aprendizaje artístico en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, pero pronto, convencido de que allí ya no aprende nada nuevo, rechaza el sistema de enseñanza vigente. Durante esta estancia en Madrid, la actividad artística del joven Picasso se concentra, además de en los ejercicios académicos, en las escenas de la vida cotidiana y la copia de los grandes maestros de la pintura presentes en el Museo del Prado.

Horta de Sant Joan, juny de 1898 - gener de 1899

En junio de 1989, Picasso vuelve a Barcelona, convaleciente. Poco después se va a Hort de Sant Joan invitado por su amigo Manuel Pallarès. Hasta enero de 1899. vive plenamente el ambiente rural de la montaña. Su paso por Horta es tan importante que no se cansará de repetir en el futuro: “ Todo lo que se, lo he aprendido en el pueblo de Pallarès”.

Las obras de este período son una descripción del ambiente rural, de sus habitantes y del paisaje de la región. Los dibujos y las pinturas que trabaja en Horta son un referente en su evolución artística por su carácter directo, la espontaneidad y la claridad. Las pinturas manifiestan una tonalidad nueva y una gran libertad de trazo, de pincelada y le luminosidad.

Sala 7
París, 1900-1901

En otoño de 1900, acompañado por Casagemas, hace su primer viaje a París, donde por primera vez establece un contacto directo con las corrientes vanguardistas. Este periodo está básicamente dominado por el descubrimiento profundo que realiza de los impresionistas, neoimpresionistas, nabis y puntillistas. La observación de la realidad que le circunda, la plasmación del París nocturno, de los personajes y de su ambiente son los leitmotiv de las pinturas de esta primera estancia en parisina.

Pere Mañach organiza el mes de junio de 1901 una exposición de obras de Picasso y de Francisco Iturrino en la galería Vollard. La obra de este momento está muy marcada por la de Toulouse-Lautrec. Sin embargo, al contrario éste, en sus óleos hay muy poco dibujado; la aplicación de la pincelada es áspera, los colores son cálidos y vehementes; muy a menudo, la pintura está dispuesta en medias y ligeras pinceladas.

Sala 8
Periodos azul y rosa, 1901-1905

A la rutilante policromía de las pinturas de 1900 y 1901 le sigue una monocromía de sutiles tonalidades . El azul se convierte en el color dominante en su obra. La influencia de factores culturales, sociales y personales determinan el paso de una pintura mundana a otra de marcado carácter simbólico.

Con el paso del tiempo, el azul monopolizará las composiciones, a la vez que una atmósfera de misterio, tristeza y melancolía invade la mayoría de sus pinturas. El azul implica asociaciones literarias con la decadencia y es considerado un color muy espiritual. Con esta correlación entre tristeza y sinceridad, el mundo de los marginados adquiere una destacada relevancia.

Una de las circunstancias decisivas en el nacimiento de este periodo azul es la amistad que entabla Picasso con Max Jacob, quien le introduce en la lectura de Baudelaire, de Rimbaud y especialmente de Verlaine.

El paso de 1904 a 1905 corresponde a un cambio muy gradual en la obra de Picasso. El manierismo presente todavía en las obras de principios de 1905 va desapareciendo, a la vez que el color es cada vez más variado, a base de sutiles y delicadas combinaciones, y el artista incrementa su interés por la materia y el volumen.

Sala 12
Las Meninas

Entre agosto y diciembre de 1957, Picasso llevó a cabo un exhaustivo análisis de Las Meninas de Velázquez. La suite de las cincuenta y ocho obras que Picasso donó al Museo en 1968 está constituida por cuarenta y cinco interpretaciones inspiradas en la pintura de Velázquez, nueve que describen el palomar que tenía instalado en su estudio de la villa de La Californie en Cannes (Los Pichones), tres paisajes y el Retrato de Jacqueline.

Sala 14
Las Meninas

Partamos de las palabras del artista, recogidas por Sabartés en el libro L’atelier de Picasso, para fijar las bases de análisis de esta serie: “Si uno se pusiera a copiar Las Meninas, de toda buena fe, pongamos por caso, al llegar a cierto punto y si el que copiase fuese yo, me diría: ¿qué tal sería poner a ese un poquitín más a la derecha o a la izquierda? Y probaría a hacerlo a mi manera, olvidando a Velázquez. La prueba me llevaría de seguro a modificar la luz o cambiarla, con motivo de haber cambiado de lugar a un personaje. Así, poquito a poco, iría pintando unas Meninas que parecerían detestables al copista de oficio; no serían las que él creería haber visto en la tela de Velázquez, pero serían mis "Meninas".

La interpretación picassiana de esta pintura constituye un intenso estudio de ritmo, color y movimiento y un constante juego de imaginación, puesto que el pintor metamorfoseó las personalidades de varios de los personajes de la obra. Sin embargo, la fidelidad y el respeto a la atmósfera del lienzo de Velázquez son evidentes a lo largo de todas las composiciones. El tratamiento de la luz, del volumen, del espacio y de la perspectiva desarrollado por el pintor sevillano se conserva a lo largo de todos los análisis de conjunto, aunque que para hacerlo Picasso recurriese a procedimientos muy diversos.

Sala 15
Pichones

Del 6 al 14 de septiembre de 1957, Picasso se tomó una pausa en el análisis e interpretación de Las Meninas y se centró en el palomar que había en el balcón de su estudio y en la vista lejana de la bahía de Cannes. Este grupo de obras siempre fué considerado por el artista como una parte del conjunto de Las Meninas.

Un paseo por el Museu Picasso

Créditos
Edición y producción: Fundació Museu Picasso, Barcelona
© de les reproduccions: Sucesión Picasso.VEGAP 2020
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